17 de maig 2016

La Cuarta Revolución Industrial

La llamada “Industria 4.0” es un concepto que tiene muchos otros nombres (“industria conectada”, “industria inteligente”, Cuarta Revolución Industrial…) pero que aluden en esencia a una misma realidad, que ya está entre nosotros: un conjunto de tecnologías digitales y una transformación de procesos industriales, económicos y sociales que nos van a afectar profundamente.

En concreto, estamos hablando de tecnologías como el internet de las cosas, la realidad virtual, la robótica, la impresión 3D, el Big Data o el cloud computing, entre otras. La posibilidad de fabricar o de prestar servicios desde cualquier parte del mundo y en cualquier momento, o de personalizar la producción justo a las demandas exactas de los clientes (gracias en buena parte a la digitalización, diseño e impresión 3D), cambian radicalmente el panorama de nuestra economía.

Pero también nos referimos al cambio de papel del ciudadano o cliente, que tiene mayor poder hoy que nunca gracias a las tecnologías de comunicación y las redes sociales, y demanda así mismo unos nuevos servicios inteligentes y personalizados, además de una experiencia de usuario excelente.

El panorama resultante es el de una industria y una sociedad en su conjunto altamente tecnológicas, pero también híper conectadas y globalizadas, que plantea indudables beneficios, pero también retos que hay que abordar, como la desaparición o transformación de sectores económicos enteros, o la reducción de mano de obra por la automatización de procesos y el avance de la robótica.

Cuanto antes seamos conscientes de ello y antes actuemos, mejor preparados estaremos para encarar el presente y el futuro con garantías, porque precisamente una de las características de esta nueva revolución industrial es la velocidad exponencial con la que se produce, en comparación con otros cambios tecnológicos y sociales que han afectado profundamente al desarrollo social del ser humano.

La industria 4.0 supone, ante todo, un proceso de adaptación ante el cambio que se avecina y que no podemos evitar. Supone un cambio de mentalidad enfocado a valorar el conocimiento como elemento fundamental de la cadena de producción, que es necesario que aborden sobre todo los dirigentes de nuestras empresas e instituciones, capaces de dirigir estrategias de adaptación a los nuevos escenarios que tenemos por delante.

No se trata de ser apocalípticos ni de ver los avances tecnológicos con temor, sino de adaptar nuestra visión de una realidad en constante cambio para no quedarnos en fuera de juego. Si pestañeamos, podemos perder el tren de un futuro que no espera.

 

https://www.tr3sdland.com/2016/05/industria-4-0-una-adaptacion-constante-al-futuro-que-se-avecina/




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